La visión: influencia en el desarrollo motor y cognitivo del niño

30 ENE'18

La visión: influencia en el desarrollo motor y cognitivo del niño

La información visual, junto con el Sistema Vestibular y Propioceptivo, permite mantener el equilibrio postural y reorganizar los patrones motores. Al procesar e interpretar el mensaje visual se puede comprender el mundo en el que vivimos.

De la integración de la visión y la audición surgen los mecanismos que desarrollan el lenguaje y este, a su vez, constituye la base del pensamiento, del razonamiento y de la adquisición de nuestra inteligencia superior.

La visión comprende un proceso fisiológico de ver (vista) y un proceso perceptual (visión), que implica la integración multisensorial: visión, audición, tacto y propiocepción para dar significado a la información visual. Por tanto, se debe distinguir entre vista o capacidad para percibir detalles precisos de las imágenes y visión, como mecanismo integrador que permite determinar cuánto y qué se ve, para producir acciones dirigidas visualmente.
La visión hace que el sentido de la vista tenga sentido para coordinarse con el resto de los estímulos sensoriales y hacer que el cuerpo se mueva, es por tanto un proceso cerebral de integración sensorial. La visión juega un papel fundamental en el equilibrio físico-psíquico y mental de la persona, existiendo una relación directa entre la visión y el desarrollo psicomotor y cognitivo. En concreto, el desarrollo motor influye en la integración de reflejos primarios, la adquisición de las diferentes habilidades motoras, de las reacciones del desarrollo y del equilibrio, la integración bilateral, lateralidad y direccionalidad.

A nivel cognitivo hay que considerar que el proceso de integración sensorial que precisa la visión permite analizar el color, la forma y el movimiento de la imagen, concreta todos los parámetros como una unidad relacionándolo con datos almacenados en la
 memoria, dándoles significado.
Existe una relación muy estrecha entre los músculos oculomotores y el resto de músculos de cuello y extremidades inferiores, con el objeto de mantener el equilibrio postural y la mirada fija sobre el estímulo visual.

La información visual, la vestibular y propioceptiva de todo el cuerpo, se integran para dar esquemas corporales correctos y/o generar posiciones adaptativas anómalas, así como realizar cálculos espaciales correctos que permitan un ajuste visual sobre el objeto.
Con la información recibida se deben realizar movimientos musculares de convergencia o divergencia para obtener una imagen única y mantener la fijación sobre el objeto cuando este se mueva, cuando se mueva la persona o en ambas situaciones. Además, se debe ajustar el sistema de enfoque para procesar y comprender lo que se está mirando.

En todos estos procesos se pueden producir alteraciones o bien en la entrada de información sensorial o bien en los reajustes y adaptaciones, que pueden incluir posturas anómalas de cabeza, cuerpo, contracciones musculares, dolor, vértigos, problemas de concentración y bajo rendimiento.

 

La alteración de los procesos perceptuales de la visión puede deberse a:
– alteraciones del desarrollo motor.
– ausencia de adquisición de habilidades motoras o alteración cronológica de aparición.
– persistencia de reflejos primarios y reacciones posturales inadecuadas (posible génesis de problemas de lateralidad, orientación espacial, coordinación, etc.).

 

A su vez, una alteración en el proceso y evolución de la visión puede alterar el desarrollo motor y el proceso de aprendizaje, creando dificultades escolares y académicas importantes en niños con capacidades intelectuales dentro de los límites de la normalidad e incluso por encima de la media.

En las patologías infantiles que afectan a la coordinación, al equilibrio, a la orientación espacial, a la corporal y al sentido de lateralidad, en las dificultades de aprendizaje y alteraciones de la visión, es fundamental tener los conocimientos necesarios para poder realizar un diagnóstico diferencial adecuado que permita aplicar el tratamiento necesario.

Además, se debe realizar una intervención multidisciplinar que debe contar, entre otros profesionales, con un/a Optometrista del Desarrollo Comportamental que estudie la visión de manera global para diagnosticar y tratar anomalías visuales, proporcionando información tanto a los padres como a los profesionales para ayudar al desarrollo visual, evitando la aparición de dificultades o bien entregando ejercicios y sugerencias que permitan el desarrollo de un sistema visual más eficaz que beneficie otros programas no optométricos.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • Terapia Manual en el Sistema Oculomotor – Iñaki Pastor
  • Estrabismos y Ambliopía en Bebés y Niños – Programa para la extensión de la optometría OEP 2005
  • Ojo, cerebro y visión – David H.Hubel. Universidad de Murcia 1999. 
Neuroanatomía funcional y neuropsicología cognitiva – Diego Redolar Ripoll. ISEP 2007
  • Comportamiento visual de un niño con un desarrollo visual normal – Lea Hyvarinen- ONCE
  • De Cer0atr3s – El desarrollo neuro-senso-psicomotriz en los 3 primeros años de vida – Dr. Jorge Ferré Veciana
  • El desarrollo neurofuncional del niño y sus trastornos – Visión, aprendizaje y otras funciones cognitivas – Dr. Jorge Ferré Venecia

 

Artículo de la docente Carmen Lillo en colaboración con la optometrista Ana Vargas García (Máster en Optometría y Visión, Máster en Neurociencias Clínicas)

 

30/01/2018

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